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evolución

EL FLUJO

DISFRUTAR CADA INSTANTE DE LA VIDA Y SER EFICIENTE EN EL TRABAJO

 

¿Es realmente posible disfrutar de la vida y al tiempo ser más eficiente en el trabajo? Ciertamente siempre ha habido algunas personas que lo han conseguido. Ante est hecho irrebatible M. Csikszentmihalyi, antiguo catedrático de Psicología de la Universidad de Chicago, y sus colaboradores en Estados Unidos, Italia, etc. han dedicado parte de su vida a investigar cómo lo han conseguido los deportistas, músicos, investigadores y otras personas en distintos ámbitos de la vida, y a partir de esa información nos han mostrado la manera como todos podemos conseguirlo. ¡Es realmente asombroso descubrir que es compatible disfrutar de la vida y ser más feliz con la eficiencia en la vida ordinaria y del trabajo, es más, las personas que disfrutan de lo que hacen son más eficientes que las que no lo hacen!

1.-Disfrutar de lo que hacemos es tener experiencias óptimas o de flujo
Uno disfruta de la actividad cuando está tan involucrado en lo que hace, tiene tan centrada su atención en la actividad que tiene entre manos que ni siquiera hay espacio disponible en su mente para darse cuenta de lo que está viviendo; es tal su concentración en su quehacer que pierde la noción del tiempo. La vivencia de esta experiencia altamente positiva se conoce con el nombre de actividad de flujo y sólo se produce en una conciencia intencionalmente ordenada.
Estos mejores momentos suelen suceder cuando el cuerpo y la mente de una persona han llegado hasta su límite en un esfuerzo voluntario para conseguir algo difícil y que vale la pena.
Los elementos fundamentales para experimentar actividades de flujo son por un lado la intención y por otro la atención.
La intención se refiere a la necesidad de fijarse metas y sub-metas claras y que supongan un cierto reto o desafío para el sujeto que no sólo le permita sino que le ayude a focalizar la atención. La actividad de flujo también ha de posibilitar la retroalimentación o feedback, lo cual supone darse cuenta de los progresos, así como un sentimiento de control y al tiempo de despreocupación.
La atención es el elemento clave para que se generen experiencias óptimas:  para obtener una atención plena es necesaria una combinación adecuada del nivel de desafío de la tarea emprendida y del nivel de habilidades (conocimientos, actitud y aptitud) del individuo que la realiza.
En el gráfico puede  verse con claridad que sólo una determinada combinación de reto h habilidad llega a genera flujo y  por tanto de disfrute.
-Si los desafíos son altos y las habilidades moderadas se producen experiencias de activación.
-Si los desafíos son altos y las habilidades bajas se producen  experiencias de ansiedad.
-Si los desafíos son moderados y las habilidades bajas se producen experiencias de preocupación.
-Si los desafíos son bajos y las habilidades bajas se producen experiencias de apatía.
-Si los desafíos son bajos y las habilidades moderadas se producen experiencias de relajación.
-Si los desafíos son bajos y las habilidades altas se producen experiencias de aburrimiento.
-Si los desafíos son moderados y las habilidades altas se producen experiencias de control.
-Si los desafíos son altos y las habilidades altas se producen experiencias de flujo.

 

 

Las situaciones caracterizadas por los más altos retos y desafíos y un alto grado de habilidades de la persona son las que dan lugar a experiencias óptimas o de flujo. El concepto de reto alto o bajo siempre debe ir referido a un individuo concreto porque lo que para unos es un gran reto es algo simple para otros.
Por otra parte el ajuste entre retos y habilidades debe ser dinámico porque a medida que uno domina una tarea se siente con el control y con el tiempo se instala en la rutina y aparece el aburrimiento y con el la falta de atención. Por el contrario, si se eleva bruscamente el nivel de desafío sin que se haya incrementado el nivel de las habilidades, estas habilidades serán relativamente bajas para el nuevo nivel de exigencias y, por tanto, producirán una experiencia de ansiedad. Finalmente, si una situación no produce ningún nivel de reto y, además, la persona cree carecer de habilidades para realizar ese tipo de actividades, se producirá la apatía.

 

 

 

 

2.-El ajuste de retos y habilidades
La combinación adecuada de retos y habilidades exige un trabajo continuo de  conocimiento de uno mismo. Sin este conocimiento ni siquiera es posible elegir las metas que uno ha de fijarse.
Es evidente que hay personas que tienen ventajas de partida, ya sea porque tienen una gran claridad sobre lo que quieren hacer en su vida ya sea por sus capacidades innatas; pero es indudable que es posible avanzar en el conocimiento personal y también en las habilidades.
Aquellos que tienen muy claro lo que desean hacer con su vida y las exigencias de esta vocación son compatibles con sus habilidades presentes o potenciales,  tienen mucho camino recorrido ya que saben a donde dirigir sus esfuerzos, tienen fijada la intención. Si son capaces de jerarquizar y estructurar sus metas en sub-metas y a la vez van cultivando las habilidades para ajustarlas a los retos y desafíos elegidos de cada etapa, tiene todas las cartas para disfrutar de su vida, incluso para vivirla con entusiasmo, y sin duda alguna para alcanzar un mayor grado relativo de eficiencia.
Aquellos otros que no tienen claro lo que quieren hacer en su vida o, aún teniéndolo, no pueden elegir, tienen que tratar de hallar la manera de convertir su actividad actual en experiencias óptimas de flujo, sin dejar de lado, en su caso, las metas compatibles con sus habilidades que tienen la intención de realizar cuando les sea posible. La realidad es que a veces es difícil, al menos temporalmente, elegir las metas preferidas. En esos casos, la actitud debe ser la siguiente: si lo que uno debe hacer es desagradable hay que aceptarlo en tanto no cambien las circunstancias y  si es algo no desagradable pero si de poco interés hay que activarlo (idear metas más ajustados a las habilidades) para generar disfrute.
Para el logro de este objetivo siempre dependemos de nosotros mismos y también del entorno. En la vida ordinaria (actividades no laborales) a primera vista parece depender particularmente de nosotros: cómo organizamos el tiempo libre (vacaciones, fines de semana,…), la vida familiar, etc. Sin embargo en el trabajo por cuenta ajena pueden suceder que haya puestos de trabajo bien diseñados que permitan la realización personal, el disfrute y el mayor rendimiento pero también pueden ocurrir que se trate de puestos rutinarios y aburridos que requieran la aceptación o un esfuerzo de especial creatividad para lograr el disfrute.
Si una empresa actúa inteligentemente, debe invertir los recursos necesarios para el diseño de sus puestos de trabajo se ajusten a las habilidades de los trabajadores que los ocupan; ya sea seleccionando a aquellos que ya reúnen las habilidades apropiadas, ya sea formando a los trabajadores de la empresa para adaptarlos a los retos de las nuevas tareas encomendadas. No hay mejor sistema de motivación intrínseca que uns sistema de contratación que ajuste retos ya habilidades para generar experiencias de flujo y por tanto de disfrute, es decir, la combinación de una alta satisfacción y un alto rendimiento en el trabajo.
La verdad es que no siempre es así: unas veces porque las empresas no consiguen un diseño adecuado o porque contratan a la persona equivocada para el puesto y otras veces porque, aún habiendo realizado un buen diseño, el trabajador que lo ocupa cambia de actitud por problemas personales o psicosociales. En el mundo laboral, si los empresarios quieren incrementar la productividad, les conviene crear situaciones de disfrute y eso exige una doble actuación: objetiva una, mediante un diseño adecuado del puesto, y subjetiva la otra, mediante la influencia en las actitudes de las personas que lo ocupan. Estas son las dos premisas necesarias para que se generen experiencias óptimas y de flujo y consiguientemente de disfrute y mayor productividad.
Curiosamente, aunque que parezca paradójico, las investigaciones demuestran sin lugar a dudas que en el tiempo de trabajo se producen más actividades de flujo, a pesar de que todo el mundo dice estar esperando las vacaciones. La razón es que el tiempo de trabajo está estructurado y uno sabe lo que hacer en cada momento, en cambio la mayoría de la gente no organiza su tiempo de ocio y se pasa mucho tiempo pasivo, viendo la tele o sin saber qué hacer con su tiempo libre.

3.-A modo de conclusión
Siempre se ha intentado conseguir la felicidad: en un primer momento los fundadores de las religiones enseñaron a vivir el momento presente sin dejarse distraer por el pasado (culpas y lamentos) ni por el futuro (qué va a ser de mí y de los míos); poco después estas religiones perdieron la idea originaria (coincidente con la teoría del flujo) y se convirtieron en vendedoras de promesas de futuro (llámese cielo, paraíso o lo que sea); cuando esta idea de premio y castigo perdió adeptos, el sistema económico creó la “religión” del consumismo, que nos dice que la felicidad reside en la maximización del concepto de tener (bienes, poder, sexo, fama,…).

 Sin embargo la felicidad no llega sin más, hay que buscarla mediante el control directo de la experiencia y la habilidad para hallar la alegría de vivir en el disfrute de cada momento. Cada uno ha de jugar la partida de la vida con las cartas que le ha tocado genética y socialmente.

Una primera gran recomendación es que nos pongamos manos a la obra con las cartas que nos han tocado, en lugar de despilfarrarla en protestas por ser como son. Si uno sabe administrarlas adecuadamente, valiéndose de la inteligencia emocional natural o que pueda cultivar, puede lograr mayor disfrute y más felicidad con unas cartas mediocres que con otras mucho mejores mal administradas.
J.S. Mill diría que ante la imposibilidad de cambiar el destino, lo que importa es cambiar nuestra manera de pensar, la manera de filtrar lo que nos pasa; o lo que es lo mismo, no importa tanto lo que nos sucede como la manera en que lo interpretamos.

En cualquier caso, hemos de tener en cuenta que el sistema educativo directamente no se ocupa de la enseñanza de la verdadera sabiduría, que se resume en el párrafo anterior. En palabras de Erich Fromm el sistema se centra en tener más que en ser.

 

 

 La experiencia en función de los desafíos y habilidades percibidas


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